De los solsticios, el perihelio y los cambios de calendario


Resumen histórico y reflexión

Para los que vivimos en el hemisferio norte, cada año al rededor del 21 de diciembre el Sol permanece oculto por mayor tiempo; es decir, la noche dura más que el día. A este fenómeno se le conoce como Solsticio de Invierno. En el hemisferio sur ocurre lo contrario: la noche es mas corta y el día mas largo y se le llama Solsticio de Verano. Este evento era bien conocido por civilizaciones de hace aproximadamente diez mil años (durante la Edad de Piedra), y era utilizado como referencia natural para la caza, la agricultura, el apareamiento y las migraciones.

Durante las existencia de diferentes civilizaciones, se han adaptado usos y costumbres a esta fecha. Civilizaciones prerromanas (como los Celtas) celebraban con hogueras este acontecimiento. Durante el imperio romano, posterior al solsticio de invierno se celebraba Deus Sol Invictus (El Invencible Dios Sol), como un renacer victorioso del sol (y su deidad atribuida) después de haber pasado la noche mas larga del año. A este festival le llamaban Dies Natalis Solis Invicti (Día del Nacimiento del Sol Invencible), y lo celebraban del 22 al 25 de diciembre. Durante la historia del imperio romano, paralelo a Sol Invictus y con el mismo significado, se celebraba Brumalia que era de origen griego, y Saturnalia, que tenía origen persa (el Dios del sol Mithra fue sustituido por Saturno, Dios romano de la semilla y el vino). A finales de la época del emperador Flavio Valerio Aurelio Constantino, el 25 de diciembre pasó a ser lo que hoy conocemos como Navidad, que es la celebración del nacimiento de Jesucristo. Unas festividades se mezclaban con otras, o se eclipsaban, o eran política y religiosamente censuradas, y con el tiempo se fundieron en las tradiciones que hoy conservamos.

Perihelio-Solsticio Retomando el solsticio, ¿qué tiene de especial este evento astronómico?

Ha sido importante para varias culturas, como se ha mencionado. Lo serían también variablemente el 3 o 4 de enero, que es cuando la tierra se encuentra en el perihelio, es decir, su punto más cercano al sol (del griego peri, cerca; helios, sol). Tanto el solsticio como el perihelio suenan a buenos pretextos para celebrar algo. Pueden incluso tener atribuciones místicas, mágicas, fantasiosas… Para mi, son fechas idóneas para comenzar una cuenta en el tiempo para que el planeta que compartimos con muchas otras formas de vida, regrese a la misma posición; una vez mas en la noche mas larga, en el día mas largo, cerca o lejos de la estrella que rodea. A cada vuelta que la tierra da alrededor del sol le llamamos año, y actualmente celebramos un año nuevo entre el 31 de diciembre y el 1 de enero.

¿Que tendrá de especial el 31 de diciembre? Lo mismo de especial que el 1 de enero. Son días que el papa Gregorio XIII utilizó para delimitar el fin y el inicio de su calendario anual. Solo porque sí. Este calendario (que llamamos gregoriano) sustituyó en 1582 al calendario juliano, que había sido instaurado por el emperador romano Cayo Julio César en el 46 a.C. (que a su vez sustituyó diversos calendarios lunares romanos).

El calendario romano estaba pensado para la batalla. Iniciaba su cuenta en el mes de Mártius, dedicado a Marte, Dios de la Guerra. En estas fechas de primavera se decidían las campañas militares del año. La cuenta finalizaba con Februárius, fechas en las que se celebraba “Februa” (purificación) para iniciar nuevamente las campañas militares. Durante el año 153 a.C., debido a las Guerras Celtíberas, los romanos se vieron en la necesidad de adelantar el inicio de la plantación militar (y con esto, iniciar el calendario antes). Adoptaron Januarius (de aquí deriva enero) como inicio del calendario. Este orden fue respetado por Julio César, quien reorganizó los días en cada mes e implementó su calendario… ese que sería sustituido por el de Gregorio XIII solo porque querían ajustar las festividades litúrgicas, decisión tomada durante el primer Concilio de Nicea, en el año 325 de nuestra era.

De ese modo, y puesta aquí la aparente arbitrariedad cultural con la que actualmente celebramos el conteo de cada año, decido desear a la amable persona lectora que ha llegado (o ha saltado) hasta estas líneas:

¡Feliz Solsticio!
¡Feliz Perihelio!
¡Feliz año nuevo!

Aprovecha y disfruta este viaje planetario alrededor del sol haciendo lo posible por tu felicidad, la de los demás y para mantener este planeta con vida y hacer más viajes circundando la estrella Sol.



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